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#VIDEO La traición política: el veneno que corroe el poder desde dentro

En la política dominicana y en gran parte del mundo la traición ha dejado de ser una vergüenza para convertirse, peligrosamente, en una estrategia. Lo que antes era condenado como una falta moral grave, hoy se practica con frialdad calculada, como si cambiar de lealtades, vender principios o clavar puñales por la espalda fuera parte natural del juego del poder.

Ese es el verdadero drama: la normalización de la deslealtad. Pero el mayor error no es solo traicionar, sino traicionar mal. Porque en política, como en la vida, no todos los golpes se dan sin consecuencias. Cuando la traición nace de la ignorancia, del miedo, de la ambición desmedida o del resentimiento, suele cometerse contra la persona equivocada… y ahí comienza el principio del fin para quien la ejecuta.

El traidor rara vez mide el alcance de sus actos. Cree que su jugada es inteligente, que su cambio de bando lo fortalecerá, que su silencio comprado le garantizará protección. Pero la historia demuestra lo contrario: quien traiciona pierde credibilidad, y sin credibilidad no hay liderazgo posible ni futuro político sostenible.

Como bien advirtió Nicolás Maquiavelo: “Los hombres son tan simples y obedecen tanto a las necesidades del momento, que quien engaña siempre encontrará quien se deje engañar”. Y es precisamente ahí donde muchos caen: en creer que el engaño es eterno, que el pueblo olvida, que la verdad no alcanza. ¡Grave error!

Los pueblos pueden ser pacientes, pero no son tontos. La memoria colectiva, aunque a veces silenciosa, termina pasando factura. Y cuando lo hace, no distingue entre poderosos ni influyentes: cobra con descrédito, aislamiento y caída.

La traición, al final, es un arma de doble filo. Puede dar beneficios momentáneos, pero deja cicatrices permanentes. Porque quien traiciona una vez, queda marcado para siempre. Nadie confía en un traidor, ni siquiera quienes se benefician de su traición. Y en política, donde la confianza es capital, ese es el peor de los destinos.

CERRAR SIEMPRE ASÍ:

EDITORIAL DEL GRUPO DE MEDIOS HILANDO FINO, DICIENDO LO QUE OTROS CALLAN, SIN CORTAPISA, CON OJO CRÍTICO Y SIN MORDAZA.

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