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La gratitud también define a un hombre: Dany Alcántara traicionó la mano que lo ayudó a ser quien es hoy…

Por Salvador Holguín, diciendo lo que otros callan

Me alegra profundamente saber que el conflicto entre el empresario de la comunicación Juan Ramón Gómez Díaz y el colega Dany Alcántara, parece encaminarse hacia una solución definitiva. Y lo digo, fundamentalmente, por Gómez Díaz, porque considero que ninguna persona que haya servido de mentor, guía, protector y soporte profesional, merece terminar envuelta en una confrontación con alguien a quien ayudó a crecer y a ser lo que es hoy comunicacional, social y empresarialmente.

Desde mi óptica, Dany Alcántara nunca debió llegar al nivel de enfrentamiento tan bajo y despiadado que sostuvo con el señor Gómez Díaz. Hay diferencias que pueden surgir entre seres humanos, empresarios, periodistas y compañeros de profesión, pero existen límites que la gratitud, la lealtad y el respeto deberían impedir cruzar.

A mi juicio, Dany cometió un grave error al confrontar públicamente a quien durante años representó para él una figura determinante dentro de la comunicación dominicana. Cuando una persona te abre puertas, te brinda oportunidades, te respalda y contribuye decisivamente a tu desarrollo profesional, esa historia no puede borrarse de un plumazo cuando aparecen las diferencias.

Por eso he sido crítico de su comportamiento. Lo he considerado una actuación ingrata, desleal e impropia frente a quien fue su mentor, protector y, en términos profesionales y económicos, una especie de padre, más que Sendo, para lograr su desarrollo dentro de los medios de comunicación.

La lealtad no significa obediencia ciega. Tampoco obliga a permanecer al lado de alguien para siempre. Pero sí exige respeto por la historia compartida y vivida. Se puede tomar otro camino, defender posiciones diferentes y hasta romper relaciones profesionales y laborales, sin destruir públicamente a quien alguna vez te extendió la mano. Y esa es precisamente la enseñanza que debe quedar de este episodio: la gratitud también define a un hombre.

En el mundo de la comunicación, como en la política y en los negocios, la reputación se construye durante años, pero puede deteriorarse rápidamente cuando se instala la percepción de que una persona termina enfrentándose a quienes anteriormente le brindaron respaldo y oportunidades. Por eso celebro que este conflicto esté llegando a su final. No porque crea que todo lo sucedido deba olvidarse, sino porque ninguna guerra entre comunicadores, periodistas y empresarios de la comunicación beneficia al periodismo ni al empresariado comunicacional dominicano, como en el caso de la especie.

Que llegue la paz entre Juan Ramón Gómez Díaz y Dany Alcántara. Pero que también quede la reflexión: se puede discrepar, marcharse y comenzar de nuevo, pero jamás debería perderse la memoria de quién estuvo ahí cuando más se necesitaba.

La gratitud no se exige, pero cuando desaparece, habla por sí sola.

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