
Washington. – Este martes 20 de enero se cumple un año desde el regreso de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos, marcando un periodo que ha recalibrado el orden geopolítico mundial y reconfigurado la presencia de Washington en múltiples regiones del planeta.
Desde su llegada a la Casa Blanca en enero de 2025, la administración Trump ha protagonizado decisiones de impacto global: la afirmación de una doctrina exterior más asertiva que algunos analistas califican como una reinterpretación moderna de la histórica Doctrina Monroe, enfocada en contrarrestar las influencias de potencias como China y Rusia en el hemisferio occidental, y una agresiva postura comercial y militar en diversos frentes.
A nivel internacional se observa una política exterior que combina presión económica, despliegues de fuerza y alianzas selectivas, con la Casa Blanca reclamando un rol central para Estados Unidos en la seguridad y estabilidad regional. Esta agenda ha polarizado análisis: mientras algunos sectores apuntan a la revitalización de la influencia estadounidense, otros advierten sobre tensiones con aliados tradicionales y desafíos a instituciones multilaterales.
Relaciones República Dominicana – Estados Unidos: un año de acercamiento
En este marco de intensificación diplomática, la relación bilateral entre la República Dominicana y Estados Unidos ha mostrado señales claras de fortalecimiento durante este año de la segunda presidencia de Trump.
Durante 2025, Santo Domingo recibió a varias figuras claves de la administración estadounidense:
La visita del secretario de Estado, Marco Rubio, quien ha liderado la diplomacia estadounidense con enfoque en América Latina y seguridad hemisférica, destacando la importancia de alianzas estratégicas y cooperación regional.
La presencia del secretario de Defensa, Pete Hegseth, en un contexto de mayor cooperación en temas de seguridad y defensa, así como esfuerzos conjuntos en materia de lucha contra el narcotráfico y estabilidad regional.
La llegada del almirante Alvin Holsey, comandante del Comando Sur de los Estados Unidos, en un gesto que subraya el rol de la República Dominicana como socio clave en la región caraibeña dentro de la estrategia de seguridad de Washington.
Además, en octubre de 2025 fue confirmada por el Senado estadounidense Embajadora Leah Francis Campos como embajadora de Estados Unidos en la República Dominicana, representando un hito: se trata de la primera embajadora residente en el país bajo esta administración, después de varios años sin jefe de misión con rango pleno en Santo Domingo.
La diplomática, con trayectoria en política exterior y exagente de la CIA, ha trabajado activamente desde su llegada para impulsar un diálogo estrecho en comercio, seguridad y cooperación económica, reforzando los vínculos con el gobierno dominicano y subrayando el valor del país caribeño dentro de las prioridades de Washington.


