
Santo Domingo. – Expresamos nuestra más firme solidaridad con el periodista Salvador Holguín, quien recientemente denunció haber sido víctima de un grave intento de agresión en Madrid, España, durante el desarrollo de la feria internacional FITUR, un hecho que debe encender las alarmas sobre la seguridad de los comunicadores dominicanos, incluso fuera del territorio nacional.
Lo más preocupante de este caso es que, según ha denunciado el propio Holguín, la agresión habría sido orquestada por un alto dirigente político vinculado al partido de gobierno en la República Dominicana, lo que convierte este episodio en un asunto de extrema gravedad que amerita una investigación seria, responsable y transparente por parte de las autoridades.
Aún más alarmante resulta que, de acuerdo con la denuncia pública, la persona señalada habría lanzado amenazas de continuar la agresión cuando regresaran al país, situación que obligó al periodista a presentar formalmente una querella en la República Dominicana para proteger su integridad física y su vida.
La historia reciente del país demuestra que las amenazas contra figuras públicas, periodistas o ciudadanos que enfrentan intereses poderosos no pueden ser tomadas a la ligera. Casos trágicos que aún permanecen en la memoria nacional nos recuerdan que el silencio, la indiferencia o la falta de acción oportuna pueden tener consecuencias irreparables.
Ante esta delicada situación, se hace un llamado responsable al Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) y al Círculo de Locutores Dominicanos (CLD) para que se pronuncien con firmeza y respalden al periodista Salvador Holguín, porque la defensa de la vida, la libertad de expresión y la seguridad de los comunicadores debe estar por encima de cualquier interés político o diferencia personal.
Cuando se amenaza a un periodista, no solo se pone en riesgo a un individuo, sino que se atenta contra el derecho del pueblo a estar informado y contra los principios fundamentales de la democracia.
Hoy más que nunca, el país necesita unidad, responsabilidad y valentía para evitar que la violencia, la intimidación o el abuso de poder se conviertan en herramientas para silenciar la verdad. Ningún dominicano debe tener que pagar con su vida el precio de decir lo que otros callan.


