
Cuba. – Cuba atraviesa una de las peores crisis de las últimas décadas. Montañas de basura se acumulan en calles y avenidas ante la escasez de combustible, lo que ha vuelto varias zonas intransitables y ha encendido las alarmas sanitarias por el impacto directo en la salud de la población.
La situación se ve agravada por una grave crisis eléctrica, con apagones prolongados que paralizan actividades esenciales, mientras la falta de alimentos y medicamentos continúa golpeando a millones de cubanos. Hospitales, centros de producción y servicios básicos operan de forma intermitente o al borde del colapso.
En este contexto, el expresidente de Estados Unidos Donald Trump afirmó recientemente que Cuba “está a punto de caer” y que “no podrá sobrevivir” bajo la creciente presión económica, especialmente tras la imposición de aranceles a los países que continúen enviando crudo a la isla, una medida que impacta directamente en el ya debilitado sistema energético cubano.
La combinación de crisis interna y presión externa mantiene al país en una situación crítica, mientras ciudadanos denuncian el deterioro acelerado de las condiciones de vida y la ausencia de soluciones estructurales.


