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Terapia génica en recién nacidos muestra protección a largo plazo contra el VIH en estudio con macacos

Una única inyección de terapia génica al nacer podría ofrecer protección contra el VIH durante años, aprovechando una ventana crítica en los primeros momentos de vida que podría transformar la lucha contra las infecciones pediátricas en regiones de alto riesgo, según un estudio de Nature hecho en macacos.

Los autores afirman que este trabajo preclínico demuestra que las primeras semanas de vida, cuando el sistema inmunitario es naturalmente más tolerante, pueden ser el momento óptimo para administrar terapias génicas, una técnica experimental cuyo objetivo es corregir un gen defectuoso o reemplazarlo por otro sano.

Estas terapias, dicen los científicos, serían rechazadas a edades más avanzadas. Detrás de la investigación hay expertos de varias universidades estadounidenses, como la de Tulane, Florida, California o Pittsburgh.

Más de 100.000 niños contraen el VIH cada año, principalmente a través de la transmisión maternoinfantil después del nacimiento por la lactancia materna.

Los tratamientos antirretrovirales han demostrado su eficacia para suprimir el virus y limitar la transmisión. Sin embargo, el cumplimiento del tratamiento y el acceso a los médicos disminuyen después del parto, especialmente en zonas con acceso limitado a la atención sanitaria.

Esta nueva hipótesis podría ayudar a proteger a los recién nacidos en zonas de alto riesgo durante el período más vulnerable de sus vidas, asegura Amir Ardeshir, profesor asociado de microbiología e inmunología en el Centro Nacional de Investigación de Primates de Tulane.

Continuamente anticuerpos

El estudio se realizó con 65 macacos rhesus (la mayoría crías aunque también juveniles), de los que 12 conformaron el grupo control.

Recibieron una terapia génica que programa las células para producir continuamente anticuerpos que combaten el VIH. El momento de administración resultó ser fundamental para que el tratamiento único ofreciera protección a largo plazo.

Los que lo percibieron durante su primer mes de vida estuvieron protegidos contra la infección durante al menos tres años sin necesidad de refuerzo, lo que podría significar una cobertura hasta la adolescencia en los seres humanos, informa un comunicado de la Universidad de Tulane.

Por el contrario, los tratados entre las 8 y las 12 semanas mostraron un sistema inmunitario más desarrollado y menos tolerante que no aceptó el tratamiento con la misma eficacia.

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