
Santo Domingo. – La reciente designación de Magín Díaz como ministro de Hacienda ha causado revuelo en sectores políticos, empresariales y sociales, no solo por su historial como exdirector de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII), sino porque su regreso al tren gubernamental parece contradecir las promesas de transparencia, renovación y ruptura con el pasado que el presidente Luis Abinader y el Partido Revolucionario Moderno (PRM) han sostenido desde su llegada al poder.
Durante su paso por la DGII entre 2016 y 2020, la gestión de Magín Díaz fue duramente cuestionada por sectores productivos, pequeños contribuyentes, analistas fiscales e incluso por dirigentes del PRM que, en plena campaña del 2019, lo intimaron mediante acto de alguacil por supuestas actuaciones proselitistas a favor del entonces partido de gobierno (PLD).
El PRM, cuando era oposición, acusó a Magín Díaz de utilizar una posición técnica para fines políticos, denunciando además una serie de prácticas que calificaron como abusivas, arbitrarias y lesivas a los intereses de sectores productivos nacionales.
Por eso, la pregunta que hoy muchos se hacen es legítima y directa:
Señor presidente @luisabinader, ¿usted no conocía las perversidades de la gestión de Magín Díaz en la DGII?
¿Se borraron de la memoria institucional los reclamos de comerciantes, emprendedores y profesionales independientes que denunciaban persecuciones fiscales selectivas y procedimientos confiscatorios? ¿Ya no cuentan las preocupaciones éticas y legales que el mismo PRM documentó en su momento?
El país merece una explicación clara. No se trata de si Magín Díaz es capaz o no técnicamente. Se trata de coherencia, de principios, de respeto a la memoria de un electorado que creyó en el cambio.


