
Santo Domingo. – El Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT) sorprendió nuevamente al anunciar la eliminación de los simuladores utilizados para la obtención de licencias de conducir y el restablecimiento obligatorio del examen práctico como requisito para emitir el nuevo documento.
“Ahora con la nueva licencia vuelven de nuevo los exámenes prácticos. Todos van a tener que pasar por los exámenes prácticos… los simuladores están anulados, todo el mundo tiene que hacer su prueba práctica”, expresó Otniel Salcedo, director del gabinete del Intrant. Según indicó, los simuladores se mantendrán únicamente como herramienta de conciencia vial, pero ya no contarán como parte del proceso de evaluación oficial.
La decisión ha despertado críticas, principalmente por el posible desperdicio de recursos y esfuerzos. La implementación de los simuladores requirió una inversión considerable de tiempo y dinero, incluyendo la contratación de la empresa Dekolor, responsable del suministro de los sistemas para la expedición de licencias de conducir.
El proyecto fue presentado en su momento como una medida innovadora destinada a reducir accidentes de tránsito y optimizar la preparación de los conductores antes de enfrentarse a la vía pública. Sin embargo, ahora queda relegado a un rol secundario.
La polémica se intensifica al recordar que el Intrant licitó el sistema integral para la emisión de licencias de conducir con una inversión que asciende a RD$8,175 millones, cifra que incluía modernización tecnológica y nuevos mecanismos de evaluación. Ante la eliminación de los simuladores como parte del examen oficial, surgen cuestionamientos sobre la coherencia en la ejecución de esa millonaria inversión y la continuidad de las políticas públicas.
Expertos y ciudadanos han calificado el cambio como un retroceso innecesario y un ejemplo de falta de planificación a largo plazo. Muchos consideran que, al descontinuar los simuladores como requisito, el Intrant envía al olvido un proyecto pionero que buscaba profesionalizar la formación de conductores y disminuir las muertes por accidentes.
Con el regreso de los exámenes prácticos tradicionales, la millonaria inversión queda bajo escrutinio público, alimentando dudas sobre la eficiencia en el uso de los fondos y la estabilidad de las decisiones institucionales en materia de tránsito y transporte en la República Dominicana.


