
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes que su país tomará represalias contra Irán tras el derribo de un helicóptero militar estadounidense en el estrecho de Ormuz, incidente que no dejó víctimas.
“Acabo de ser informado por nuestras Fuerzas Armadas de que anoche los iraníes derribaron uno de nuestros helicópteros Apache de alta tecnología mientras patrullaba el estrecho de Ormuz. Dos pilotos estuvieron involucrados, ambos sanos y salvos. No obstante, Estados Unidos debe, necesariamente, responder a este ataque”, agregó.
A través de su red social Truth Social, el mandatario informó que las Fuerzas Armadas estadounidenses le notificaron sobre el ataque ocurrido la noche anterior contra un helicóptero AH-64 Apache que realizaba labores de patrullaje en la estratégica vía marítima.
Tripulación fue rescatada
El Comando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos (Centcom) informó que el helicóptero cayó cerca de la costa de Omán y que los dos militares que se encontraban a bordo sobrevivieron al incidente.
Las fuerzas estadounidenses lograron rescatar a los tripulantes a las 19:33 horas del este de Estados Unidos (23:33 GMT del lunes), según detalló el organismo militar.
Crece la tensión en la región
El incidente se produjo el mismo día en que el Ejército estadounidense abrió fuego contra un buque petrolero en el golfo de Omán por presuntamente violar el bloqueo impuesto por Washington a embarcaciones con origen o destino en puertos iraníes.
Los acontecimientos ocurren en medio de una nueva escalada de tensiones en Oriente Medio, donde Irán e Israel han intercambiado ataques en los últimos días.
Ante esta situación, Trump exigió el lunes el cese “inmediato” de las hostilidades entre ambas partes, incluido su aliado Israel.
Trump mantiene abierta la vía diplomática
Pese a advertir sobre una respuesta militar, el mandatario estadounidense afirmó durante la madrugada de este martes que todavía existe la posibilidad de alcanzar un acuerdo con Irán.
Según indicó, las negociaciones podrían concluir en “dos o tres días”, en lo que representa un nuevo plazo dentro de las conversaciones que Washington mantiene con la República Islámica para intentar reducir las tensiones en la región.


