
Santo Domingo, República Dominicana. – Las recientes declaraciones de Carolina Mejía en la provincia de San Cristóbal, donde afirmó estar preparada para defender los valores del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y asumir el mayor reto de su vida política, han provocado fuertes cuestionamientos entre dirigentes y militantes que aseguran haber sido excluidos y olvidados luego de la llegada de esa organización al poder en el año 2020.
Diversos sectores dentro del oficialismo consideran que existe una marcada contradicción entre el discurso pronunciado por la también aspirante presidencial y la realidad que, según denuncian, han vivido miles de perremeístas que trabajaron intensamente para llevar al presidente Luis Abinader al Palacio Nacional.
Las críticas se intensificaron luego de que Mejía afirmara durante su actividad política que “el que luche con nosotros por la victoria merece disfrutar con nosotros de la victoria”, una expresión que numerosos dirigentes califican como distante de la experiencia que aseguran haber enfrentado desde que el PRM asumió las riendas del Estado.
Según las denuncias, miles de dirigentes de base recorrieron barrios, municipios y comunidades promoviendo el proyecto político del cambio, enfrentando obstáculos, sacrificios y largos años de oposición. Sin embargo, sostienen que, una vez alcanzado el poder, fueron desplazados por grupos privilegiados, allegados y sectores que no participaron activamente en las luchas partidarias.
Dirigentes consultados consideran que las palabras pronunciadas por Carolina Mejía contrastan con el sentimiento de inconformidad que persiste en amplios sectores de la militancia, donde muchos continúan reclamando oportunidades, reconocimiento y espacios de participación dentro del gobierno y de la estructura partidaria.
A juicio de estos sectores, el futuro del PRM no dependerá únicamente de discursos de campaña ni de mensajes emotivos dirigidos a las bases, sino de la capacidad de sus principales dirigentes para responder a las demandas acumuladas de quienes contribuyeron a la conquista del poder.
Las críticas también señalan que antes de aspirar a liderar el destino político del partido y del país, quienes buscan la candidatura presidencial deberían responder a los reclamos de una militancia que exige mayor inclusión, coherencia y gratitud política.
Mientras se intensifica la carrera interna dentro del PRM con miras al 2028, el debate sobre el trato recibido por las bases partidarias continúa creciendo y amenaza con convertirse en uno de los temas más sensibles dentro de la organización oficialista.
Para numerosos dirigentes perremeístas, la memoria política sigue intacta y las bases recuerdan quiénes caminaron junto a ellas en los momentos difíciles y quiénes, según afirman, se alejaron después de alcanzar el poder.


