
Santo Domingo. – Diversas voces dentro del oficialismo y del sector histórico del perredeísmo han expresado su profunda decepción con el desempeño de Tony Peña Guaba, actual director del Gabinete de Política Social del Gobierno, a quien acusan de haber traicionado el legado político y moral de su padre, el inmortal líder José Francisco Peña Gómez.
Dirigentes y allegados al histórico movimiento peñagomista aseguran que Tony ha perdido el rumbo político y humano, al alejarse de los ideales de solidaridad, justicia social y servicio al pueblo que caracterizaron la trayectoria de su padre.
Según fuentes cercanas, su gestión en el gobierno del presidente Luis Abinader ha estado marcada por el individualismo, la falta de sensibilidad y la ausencia de vocación de servicio, actitudes que contrastan de manera drástica con los principios que el doctor Peña Gómez sembró en la política dominicana.
Muchos de los compañeros, dirigentes y colaboradores que lo apoyaron para llegar al poder junto al presidente Abinader se sienten traicionados e ignorados. Denuncian que Tony Peña Guaba no ha sido solidario con quienes lo acompañaron en los momentos difíciles, cuando el cambio político era apenas una aspiración.
“Tony se olvidó de su gente, de los compañeros que creyeron en él y en el legado de su padre. Ya no representa la solidaridad ni la humildad que distinguieron a José Francisco Peña Gómez”, afirman militantes consultados.
Sectores del PRM y del antiguo PRD consideran que Tony ha defraudado las expectativas de quienes esperaban en él la continuidad del pensamiento peñagomista, basado en la lealtad, el servicio y el compromiso con los más humildes.
Para muchos, su gestión ha dejado en evidencia que el apellido no garantiza mérito ni vocación, y que los principios del peñagomismo no se heredan: se viven, se sienten y se practican.
Concluyen señalando que la historia, el pueblo y los propios perremeístas sabrán juzgarlo por sus acciones y omisiones dentro del actual gobierno.


