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Diálogo entre Irán y EE.UU. arranca con escepticismo y alto despliegue de seguridad

ISLAMABAD.- La capital paquistaní se convirtió este sábado en el epicentro de un delicado pulso diplomático entre Irán y Estados Unidos, con la mediación activa del gobierno de Pakistán. La delegación iraní, encabezada por Mohamad Baqer Qalibaf, sostuvo reuniones de alto nivel con el primer ministro Shehbaz Sharif y el jefe del Ejército, Asim Munir, en la antesala de conversaciones directas con Washington.

En paralelo, la representación estadounidense liderada por el vicepresidente JD Vance ya se encuentra en Islamabad, junto a figuras clave como Steve Witkoff y Jared Kushner, en una misión que busca explorar salidas diplomáticas tras semanas de escalada.

Pakistán, mediador bajo presión estratégica

El rol de Pakistán como facilitador no es casual. Islamabad enfrenta una fuerte presión energética y geopolítica, al depender en gran medida del crudo que transita por el estrecho de Ormuz, una arteria vital para su economía. Además, su compromiso con acuerdos de defensa regional condiciona su margen de maniobra en este proceso.

Las autoridades han desplegado un amplio dispositivo de seguridad en la denominada “Zona Roja” de la capital, mientras las negociaciones se desarrollan bajo una tregua militar de dos semanas acordada entre Washington y Teherán.

Irán advierte: “No confiamos en Estados Unidos”

A su llegada, Qalibaf dejó clara la postura iraní: apertura al diálogo, pero sin confianza en su contraparte. El líder legislativo denunció que anteriores procesos estuvieron marcados por incumplimientos y ataques en medio de negociaciones.

La delegación iraní, integrada por 71 funcionarios de alto nivel —incluidos el canciller Abbas Araqchi y el jefe de seguridad Ali Akbar Ahmadian—, llega con una postura firme: negociar solo si se reconocen sus derechos.

En un mensaje paralelo, el vicepresidente iraní Mohamad Reza Aref afirmó que un acuerdo es posible si Estados Unidos prioriza sus propios intereses estratégicos por encima de los de Israel. De lo contrario, advirtió, el conflicto podría intensificarse con consecuencias globales.

Las conversaciones, que inician en medio de una alta carga simbólica y tensiones acumuladas, representan una oportunidad crítica para redefinir el equilibrio en Medio Oriente, aunque el escepticismo domina ambos bandos.

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