
SANTO DOMINGO. – Diversas voces de la opinión pública han calificado la gestión de Yadira Henríquez al frente del Plan Social de la Presidencia como una de las más decepcionantes y dañinas para la administración del presidente Luis Abinader, así como para miles de familias dominicanas que dependen de la asistencia social del Estado.
Aunque recientemente se anunció su salida de la institución, analistas políticos y sectores sociales aseguran que los efectos negativos de su paso por el Plan Social no se borran con un cambio administrativo, ya que su desempeño dejó una huella profunda en la imagen del gobierno y en la confianza ciudadana.
🏚️ Un organismo social convertido en maquinaria de indiferencia
El Plan Social, creado para llevar alivio a los sectores más vulnerables del país, fue —según denuncias y testimonios— convertido bajo su gestión en una estructura marcada por la mediocridad, la crueldad y la incapacidad. En lugar de fortalecer los programas de ayuda, miles de familias quedaron desamparadas, enfrentando hambre y precariedad en momentos críticos.
Este accionar ha sido considerado por muchos como uno de los episodios más oscuros y vergonzosos de la administración pública reciente, afectando directamente la imagen positiva que el presidente Abinader ha construido en otros ámbitos de su gestión, especialmente en materia de transparencia y manejo institucional.
⚠️ Una advertencia política e institucional
Distintos sectores coinciden en que el caso de Yadira Henríquez debe servir como una lección clara para el presente y el futuro: los cargos públicos no pueden verse como premios políticos, sino como responsabilidades sociales que requieren capacidad, sensibilidad y entrega.
La experiencia ha demostrado que colocar figuras ineficientes en posiciones clave tiene consecuencias profundas, y que el costo de esas decisiones lo paga directamente el pueblo dominicano, dejando heridas institucionales que tardan en sanar.


