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El poder y la amistad

Por: Juan Puello Herrera

Henry Brooks Adams célebre historiador estadounidense solía decir que un amigo en el poder es un amigo perdido. Ciertamente, porque quien busca el poder a cualquier precio comete el mayor de los errores ya que lo convierte en un ser carente de escrúpulos y dispuesto a ganar la carrera por la vida a cualquier precio.

Una pasión terrible y desenfrenada desencadena el poder: obtención de riquezas a como dé lugar; manejo de la violencia a conveniencia en todas sus manifestaciones; alejamiento de la familia; infidelidades en todos los ámbitos, entre otros

La tentación de conseguir más y más poder embriaga y se convierte en una fijación, a veces al borde de un trastorno de personalidad paranoica, que alcanza su cenit cuando el afán de grandeza ensoberbece el corazón y le causa una especie de delirio.

Por otra parte, el escritor francés François de La Rochefoucault, en sus Reflexiones y máximas morales (México: Factoría Ediciones S.R.L.2000, núm. 83. pp. 107-110) precisa, que lo que los “hombres llaman amistad no es más que un pacto, un respeto recíproco de intereses y un intercambio de favores; en resumidas cuentas, una relación en la que el amor propio siempre se propone ganar algo”.

La amistad es por necesidad gratuidad, y cuando esta no puede escapar de las relaciones comerciales, se enfría de tal manera, que se convierte en una dolorosa ceremonia.

 

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