
Un estudiante perdió una mano durante las protestas estudiantiles que desde mediados de septiembre se desarrollan en Francia y que mantienen más de 400 liceos parcial o totalmente cerrados, en medio de reclamos por la falta de profesores, la sobrecarga de horarios y el deterioro de las infraestructuras educativas.
El adolescente participaba en una protesta en Lens, en el norte de Francia, cuando ocurrió el incidente. Según una fuente sindical policial, el joven habría recogido una granada de dispersión lanzada por agentes antidisturbios, que posteriormente explotó en su mano.
Las circunstancias exactas de lo ocurrido permanecen bajo investigación.
El ministro de Educación, Édouard Geffray, calificó el hecho como una situación “humanamente dramática” y pidió prudencia hasta que concluyan las investigaciones.
El incidente se produce en medio de una creciente movilización estudiantil que ha afectado a cientos de centros educativos. Según el Ministerio de Educación francés, más de 400 de los 3,700 liceos del país se encontraban parcial o totalmente cerrados el lunes.
Los estudiantes mantienen bloqueadas las entradas de numerosos establecimientos para exigir mayores recursos para la educación y denunciar la falta de docentes, los horarios sobrecargados y las malas condiciones de algunas infraestructuras.
Solo en la región de París, aproximadamente un tercio de los 468 centros de secundaria se encontraba afectado por las movilizaciones.
Protestas se extienden por Francia
El movimiento comenzó el pasado 17 de septiembre en un liceo de Créteil, en la región parisina, y posteriormente se extendió hacia diferentes puntos del país, principalmente entre estudiantes de entre 15 y 18 años.
En París, grupos de alumnos se concentraron frente a varios centros educativos con pancartas y consignas para reclamar mejoras en las condiciones de enseñanza.
Las protestas también llegaron a ciudades como Rennes y Lille. En esta última se produjeron incidentes que incluyeron daños a marquesinas de autobuses y contenedores incendiados, provocando la intervención de la Policía.
Desde el comienzo de las movilizaciones, 24 centros educativos han sido incendiados o saqueados, según informó el ministro de Educación.
El Gobierno francés también sostiene que más de 5,000 personas han sido detenidas durante las protestas y que alrededor del 85 % son menores de edad.
Pese a los incidentes, los sindicatos estudiantiles mantienen sus reclamos y convocaron una nueva jornada nacional de movilización para este martes.
El Gobierno, mientras tanto, busca responder a las demandas estudiantiles, pero sostiene que sectores de extrema izquierda han intentado instrumentalizar las protestas.
Las autoridades también impulsan un proyecto para que los responsables de daños contra bienes públicos asuman los costos de reparación. La propuesta contempla que determinadas indemnizaciones puedan ser descontadas de prestaciones familiares y ayudas a la vivienda, preservando un nivel mínimo de ingresos.
La iniciativa ha recibido críticas de organizaciones sindicales y sectores de izquierda, mientras las protestas estudiantiles continúan extendiéndose y el caso del adolescente que perdió una mano pasa a convertirse en uno de los episodios más graves registrados desde el inicio de las movilizaciones.


