Salud

Del 20 % al más del 60 %: RD registra avances en supervivencia de niños con cáncer durante la última década

Santo Domingo.– La supervivencia de cáncer infantil en República Dominicana, que hace una década se situaba entre 20 % y 30 %, supera actualmente el 60 % en algunos centros especializados, un avance que plantea un nuevo desafío para el país: lograr diagnósticos más oportunos y tratamientos capaces de curar reduciendo las secuelas que pueden acompañar al paciente durante el resto de su vida.

Los datos divulgados en febrero de este año por el Ministerio de Salud Pública indican que la supervivencia pasó de entre 20 % y 30 % hace diez años a menos de 40 % en 2019 y posteriormente superó el 60 % en algunos centros.

Para la doctora Tomanna Peña, radioncóloga del Centro de Radioterapia Integral RADONIC, uno de los grandes retos ahora es conseguir que los niños con signos de alarma lleguen rápidamente al diagnóstico y reciban el tratamiento adecuado.

“Si tuviera que escoger una sola prioridad para República Dominicana, escogería reducir al máximo el tiempo entre la aparición de los primeros signos de alarma y el inicio del tratamiento especializado”, afirma Peña.

La especialista explica que el cáncer infantil requiere un abordaje multidisciplinario y que la evolución de los tratamientos ha permitido no solo aumentar las posibilidades de supervivencia, sino también prestar mayor atención a las consecuencias que pueden aparecer años después.

“En oncología pediátrica moderna, curar ya no es suficiente; debemos curar al niño y proteger al adulto en el que se convertirá”, señala.

Más precisión

Destaca que la oncología pediátrica también ha experimentado una importante transformación tecnológica.

Peña explica que la radioterapia moderna utiliza herramientas como la planificación tridimensional, la radioterapia de intensidad modulada (IMRT), la terapia de arco volumétrico modulado (VMAT) y la radioterapia guiada por imágenes (IGRT), que permiten dirigir con mayor precisión la radiación hacia el tumor y reducir la exposición de los tejidos sanos.

Esta precisión adquiere especial importancia en los niños porque sus órganos y tejidos se encuentran todavía en desarrollo y muchos de quienes superan la enfermedad tendrán décadas de vida por delante.

En determinados casos, tecnologías como la protonterapia pueden contribuir a disminuir la dosis de radiación recibida por los tejidos normales, aunque su utilización debe evaluarse individualmente de acuerdo con las características de cada paciente y del tumor.

El objetivo, explica Peña, no es únicamente conseguir que el niño supere la enfermedad, sino disminuir, cuando sea posible, los efectos que determinados tratamientos podrían producir a largo plazo.

El reto continúa

República Dominicana cuenta con el Plan Estratégico Nacional de Cáncer Infantil 2023-2030, elaborado por el Ministerio de Salud Pública en coordinación con el Servicio Nacional de Salud y con asesoría técnica de la OPS/OMS.

Entre sus objetivos se encuentra reducir en un 25 % la mortalidad por todos los tipos de cáncer en menores de 18 años, además de fortalecer el acceso a una atención de calidad y mejorar la calidad de vida de los sobrevivientes.

El país también forma parte de la Iniciativa Mundial de la OMS para el Cáncer Infantil, que persigue alcanzar para 2030 una supervivencia de al menos 60 % para niños con seis tipos comunes de cáncer.

Para Peña, los avances alcanzados demuestran que es posible continuar mejorando los resultados, pero será fundamental reducir las brechas de acceso al diagnóstico, los medicamentos, la tecnología y la atención especializada.

La detección oportuna ocupa un lugar central en ese desafío y, a diferencia de muchos cánceres en adultos, el infantil no cuenta generalmente con estrategias de prevención o pruebas de detección poblacional que permitan anticiparse a la enfermedad, por lo que reconocer las señales de alerta y facilitar una evaluación médica oportuna adquiere especial importancia.

“El objetivo de la radioterapia pediátrica moderna puede resumirse en una frase: tratar mejor el tumor y tratar menos al niño que no tiene cáncer”, concluye Peña.

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