La institución informó que analizó la literatura científica disponible sobre el uso de aminoácidos y vitaminas del complejo B en personas con trastorno del espectro autista (TEA), concluyendo que, aunque estos compuestos intervienen en funciones como la neurotransmisión, el metabolismo cerebral y la regulación epigenética, la evidencia actual no respalda su utilización de manera generalizada.
El documento, enviado al medio Acento, explica que algunos pacientes con TEA pueden presentar alteraciones como deficiencias nutricionales, estrés oxidativo, trastornos del ciclo de metilación, disfunción mitocondrial o desequilibrios en neurotransmisores. Sin embargo, precisa que estas condiciones no son comunes a todas las personas con el diagnóstico, por lo que la suplementación debe responder a una evaluación clínica y bioquímica individual.
El gremio sostiene que las vitaminas del complejo B y los aminoácidos solo podrían considerarse cuando existan evidencias objetivas de esas alteraciones. En el caso de la vitamina B12, señala que las investigaciones han explorado posibles efectos sobre la microbiota intestinal, la producción de neurotransmisores y la mielinización neuronal, aunque los resultados obtenidos hasta ahora son inconsistentes y no justifican recomendarla como tratamiento de uso rutinario para el TEA.
En cuanto a los aminoácidos, indica que algunos estudios han identificado alteraciones en determinados pacientes, pero recalca que la evidencia sobre los beneficios de su suplementación sigue siendo limitada y heterogénea.
La entidad también enfatiza que estos suplementos no sustituyen las terapias convencionales para el trastorno del espectro autista, como las intervenciones conductuales, educativas y multidisciplinarias, y advierte que su uso indiscriminado puede generar expectativas sin respaldo científico, además de propiciar tratamientos sin una evaluación médica especializada.
Asimismo, recuerda que este enfoque está en consonancia con la Ley 34-23, la cual establece un modelo de atención integral e interdisciplinario para las personas con TEA. La normativa asigna al Ministerio de Salud Pública la elaboración de protocolos de investigación, detección temprana y diagnóstico basados en evidencia científica, mientras que el Consejo Nacional de Discapacidad (Conadis) coordina las políticas públicas dirigidas a esta población. La legislación, además, no reconoce un tratamiento o protocolo terapéutico específico para el trastorno.
El pronunciamiento se produce en medio del debate generado tras la presentación del protocolo del médico dominicano José Ernesto Fadul al secretario de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr.. Hasta el momento, la principal conclusión comunicada tras ese encuentro ha sido la recomendación de someter la propuesta a estudios científicos antes de emitir conclusiones sobre su eficacia.
En ese contexto, la sociedad médica reiteró que los aminoácidos y las vitaminas del complejo B pueden tener un papel en casos clínicos específicos, pero insistió en que la evidencia disponible no avala su uso como tratamiento general para todas las personas con trastorno del espectro autista.