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Ministro de la Presidencia José Ignacio Paliza entre la esperanza inicial y la pérdida de credibilidad

SANTO DOMINGO. –  Que favor tan grande o compromiso le debe el presidente a este señor, o será ¿Que a Luis no le importa el destino del gobierno? Según funcionarios de menor rango y compañeros de la base no hay manera alguna de acercase a el y menos conseguir algo por medio de el

José Ignacio Paliza se ha convertido, sin lugar a dudas, en uno de los funcionarios más rechazados del actual gobierno. Lo que en un principio fue esperanza y discurso de renovación, terminó siendo un espejismo que dejó al descubierto a un político que habla mucho y hace poco, que promete cercanía, pero actúa con soberbia, y que ha perdido totalmente la conexión con el pueblo que una vez lo aplaudió.

Paliza es hoy el reflejo del desgaste de una clase política que no escucha, que vive en su burbuja de poder y que subestima la inteligencia del ciudadano común. Su falta de credibilidad no es producto de una campaña en su contra; es el resultado directo de su propio desempeño, de su incapacidad para asumir responsabilidades y de su constante intento por justificar lo injustificable.

Lo más decepcionante es que Paliza representaba la nueva generación del PRM, la supuesta cara fresca del cambio, el relevo prometido que traería transparencia y ética a la gestión pública. Sin embargo, ha terminado convertido en uno de los mayores ejemplos del desencanto político dominicano: distante, calculador y sin palabra.

El pueblo ya no le cree. Y cuando un funcionario pierde la credibilidad, lo pierde todo. No hay discurso, sonrisa ni foto mediática que pueda revertir eso. Paliza, más que un líder, se ha convertido en un vocero del conformismo, en un defensor de lo indefendible y en un símbolo de lo que muchos dominicanos ya no quieren volver a ver en el poder.

El tiempo dirá si logra despertar del letargo político en el que cayó, pero por ahora, su nombre figura entre los grandes fracasos del gobierno que prometió cambiarlo todo… y terminó pareciéndose a lo peor de lo anterior.

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